12.6.18

El tiempo superfluo se ríe de mí
el momento, que presiento se acerca,
que pasa más lento, avivada
me duelo que pasa ¿qué pasa?
¿Qué tonsura me permito?
Me abro diciendo: hoy extraño, reclamo, añoro
mañana amo y enamoro,
la falta que me hace y me rehace
¿Cómo puedo preguntar?
¿Qué es mi ansia?
La coloco como dueña de mi deseo
soñando que ya olvido
Como el primer día, quiero y no quiero sustituta
Y no quiero encontrar otra figura que rompa el molde
Ya está roto, aún sin completar
Quisiese armar/arrimar un relato donde sentir
la respuesta clara, campana de cristal y  badajo metálico
Hoy recibo la obra empaquetada, regalo del tiempo
Eros me ha quemado, atravesado la piel
capas y capas defensivas han sido abrazadas
hasta derretir la fibra, masa carnosa
He sentido como la brasa roja se pega
Una al huso
llevo tiempo avivando al fuego
así la brasa no se enfríe
ni el hueso, ceniza blanca, vuele del suplicio
Esta constancia, adentrada, imantada por cortesía
repetición de escarceo, horadando
¿Es necesario amar, apasionarse y abandonarse?
La consumación, hoguera, pide término y el rescoldo,
testigo último, humea queriendo abrigo
¿Qué temo más, dejar de amar o seguir amando?

26.2.16

Lecturas
            Aquella mañana era especial, tenía que decidir entre seguir todo como estaba o volver a organizar su vida. ¿Por qué sentía que comenzaba de nuevo?, algo inaudito. Antes no había dudado pero leyendo Habitación Testigo de Clara Silva, si bien durante el transcurso le resultó repetitivo, denso el personaje principal, cayó en la cuenta, en la necesidad, a veces, de esa densidad. La duda provino de la comprobación que todos escriben, en verdad, logrando alguno en la economía descriptiva sobre un animal, por ejemplo, La Metamorfosis de Kafka; una cierta dosis de ironía para introducir el estado de las cosas, la densidad, nada menos.
            La lectura de Cara Descubierta de Sidney Sheldon le había proporcionado la ópera prima de un consagrado y le gustó, aún sin recordar mucho. Un psiquiatra muy pagado de sí mismo resolviendo su futuro asesinato.

-          ¿Me haces un té?
-          Sí, cómo no.
Así habló la otra: “Rezaré por usted”
¿La ceremonia del té sea china, inglesa, japonesa o criolla, aquí nomás, pertenecerá al orden litúrgico? ¿Y la escritura?
Inclinó la caldera suavemente, vertiendo poco líquido sobre el té, luego tiró y llenó la taza de agua hirviendo. A los tres minutos retiró el sobrecito, tal como el paquete rezaba y esperó pacientemente a que la temperatura ambiente atemperase la infusión.
Fue con la ceremonia que cayó en la cuenta de que no había probado bocado; a partir de ahí. Y que livianita se sentía a pesar de la adiposidad visible en los brazos, piernas y vientre. Una gordura que ella no había imaginado, se le había colado subrepticiamente durante los últimos años. La liviandad estaba en la conciencia de sí. Y de la otra.
Clara Silva describe un estereotipo de mujer muy pobre. Pero la exageración en la falta de vestimenta, alimento y otros eleva la potencia del contraste con quien la contrata para remendar unos trapos. Así su personaje falto de todo siente la presencia de lo indefinible llegando a sentirse feliz y cómoda en su terrible situación. Es la irrupción de otro personaje con sus hipocresías que termina por desquiciarla, perdiendo así el control de sus impulsos.
      

 Nada más que por sentir el ruido.

 Demostrar que alguien vive. 
                                                                                             
 Marcar un territorio desde siempre lleno de silencio interrumpido.                                       

 Por eso dejó caer la lapicera sin esforzarse en detener el movimiento,                          

tramando mientras tanto la repercusión del objeto en el suelo – techo.

25.1.16

La mujer sin memoria
     ¿Qué hacía yo ahora con el otro yo? Sobre todo teniendo en cuenta que la fantasía la había dejado a un lado. Todo asomo de sensualidad desaparecido con la medicación y la lectura de novelas donde la mujer es un objeto para armar, mostrando lo más siniestro del género femenino.
            Imaginarse con un gorila llegar a un apart-hotel ya ni gracia tenía. O sea el hilo o la tinta se cortaban, sigilosamente, no demasiado pronto. Así no tenía lugar el cuento  de la historia donde los personajes pudieran explayarse ¿Haciendo qué? ¿Hablando, paseando, acariciándose, mirándose? Las imágenes se repiten una tras otra y el relato no varía es sólo un tiempo más.
            El problema no es la niña ni el niño, nunca fueron ellos. Es esta imposible forma de contarlo.
            ¿De qué escribir, de qué, de qué? Si sólo quiero recordar las cosas buenas. Entonces me coloco en el papel del observador, omnisciente, ellos hacen. Para no sentir el caballo encabritado al que me subieron aquel día. Así cierto, puedo terminar en el balbuceo de la poesía o en el preludio de lo indecible.
            Desde el comienzo quiero interpretar por lo menos varias coincidencias, no pensar en él, no pensar en el otro, no pensar en ti, pensar sólo en mí y a cada frase agregar la falta del recuerdo.
            En lugar  de ¿qué quieres de mí? Por ¿qué quieres de ti? Pensando sólo en mí creo que es la novedad pero ¿no siempre fue así, o no?
            Diccionario Enciclopédico0, El acoso de las fantasías1, El títere y el enano2, Casa sin fin3, Devocionario4 y de tapa New York5. La columna de textos tiene mi lógica. Cuando empecé el episodio de escritura en el 2013 creí que podría ir bloque a bloque describiendo los rincones particulares de la ciudad en un estilo constructivo. Por el camino quedaron intención y estilo. De maestros y maestras había elegido la verborragia, la pasión y el balbuceo hasta llegar a mi heteroglosia.  Ésta última de reciente aprendizaje en la palabra, aunque nunca bien asumida, la  conocía por  mi hijo con retardo mental. Esta enfermedad caracteriza a las madres por repetir las mismas palabras y una y otra vez por si una vez el niño retiene la pronunciación. Ni hablemos del significado y menos del referente, demasiado pronto.
            Con Ana Rossetti puedo recordar el rincón del último piso del colegio Rosa Mística junto a la puerta del salón. Lugar donde la madre superiora, con el rosario, junto a los alumnos, en fila, seguíamos devotamente cada hecho del vía crucis. La madre no era exigente, el rosario era rezado de a pocos episodios por día. De ese recuerdo solo puedo ahora repetir las palabras dulces “ave maría llena eres de gracia”. Pero tan pronto como aparece quiero borrarlo porque el triple de tiempo me llevó en dejar de verla como una mártir a ella también.
            A mi hijo de nombre le puse Esteban, uno de los significados es el elegido.
           
            Cuando me enamoré coincidió que el local del FA reabría y hacía allí nos dirigimos. La única tarea que nos permitieron fue la pintada del pasacalle. Alguien vino a abrir el local para que trabajáramos. El fantasma de Tarik Carson en El hombre olvidado ahí se me olvidó, fue una exorcización. No había mesa, pintamos las telas sobre el suelo cuidando de dibujar cada letra con el cuadriculado de dibujo aprendido en bachillerato.
            Escribo para olvidar.
            Ya no había misas ni retiros para ninguno de los dos. Entendernos con la ideología, estudiar y hacer sobre la marcha era la consigna.
            Conocernos es saber, puedo repetirla en la siguiente línea y veinte veces más como todo el tiempo que nos toma.
            Univocidad, eres único y te repites en cada ser que conozco. Yo te adoro y te interpreto como el padre que eres.
            Alguna vez has pisado una boñiga de vaca, grande, caliente aún, descalzo. Yo tampoco pero ese mundo existe fuera de mi fantasía.
            Mujer, terrible objeto desmembrado. La novela de asesinatos me ha impresionado al punto de asemejarla a las torturas de la Inquisición o de la dictadura.
            Hoy he descubierto un altar en la esquina de mi sala, cuanta religión hay en ti. Cinco telas de hierbas entretejidas cuelgan sobre un lucernario de hierro revestido en lana cruda. Un cuenco cerámico lleno de chucherías, una canasta, una botella de sidra, un telar, una bolsa de cemento y un baúl de plástico de mariposas impresas y con la leyenda Paris Je t’aime, todo en un rincón de la habitación bajo el cobijo de las pinturas de mi hijo Esteban.
            La casa me parece terrible pero no tengo idea por dónde empezar la mejoría.
            “Por eso, sin tener en cuenta la magnitud de las experiencias anteriores, se insistía en abrir atropelladamente las puertas (las pocas verdaderas) y se iniciaba una nueva residencia.” Casa Sin Fin, Marta Traba.      




0 REA, 1y2 SLAVOJ ZIZEK, 3 MARTA TRABA, 4 ANA ROSSETTI, 5 J.T.GARCIA

22.10.15

Delirio del yo. Prosopopeya


Huir. Había llegado al límite de sus fuerzas, su psiquis. Sin paciencia, fugarse era la meta. Huir, escondiéndose. No era algo que no supiera. Ahora la necesidad era imperante. No alcanzaba con huir mentalmente, lléndose a dormir, pegar una vuelta, dar un paseo, usar el apartamento sin gente pero arreglado para una apariencia de comodidad.
Cuando, se va la gente, al apartamento entran los obreros a taladrar, golpear, raspar sin miramiento hacia la comodidad del que no se va. Entonces se producen esas miradas torcidas, descolocadas, de inquina entre los que se van y los que se quedan.
No sé qué asociación la llevó al balance de pérdidas y ganancias. A la economía no la define la costumbre, menos un sentir ni mucho más un valor. La economía es como la naturaleza, empuje de la vida. Si algo rompe la continuidad quizá lo sea la tecnología, como por ejemplo: las armas, la riqueza, el saber, medios, herramientas, que la constituyen. Y la tecnología va junto al poder. Y donde manda capitán no manda marinero. Si el capitán tiene la bitácora, el catalejo, el arcón y el mapa ¿eso no da apariencia de saber, de a dónde se dirige?
Instalado el pensamiento de víctima solo queda lugar al ciclón que en el mar muestra un abismo girando hacia un vórtice succionador y sin escapatoria. Sí, la huida se presentaba lúcida y negra.
Quizá fuera hora de invertir el pensamiento. Que como todo rico sabe hay oportunidades de invertir en lo más deleznable, depreciado, que es como un imán, el dinero llama al dinero entre caballeros.
No sabiendo cuándo comenzó a preguntarse si no cumpliría mejor rol saliéndose que entrando. Porque volver a los mismos lugares ya no significaban un respiro sino retomar viejas sensaciones. Volver era como caer en un abismo sin fondo. Tremendista, fuera de época, pero el cambio de siglo era lo que exigía. Planteo del conflicto aunque no hubiese conflicto más allá de la desaparición del sujeto.
Entonces lo que más había temido se le mostró. Al cabo de la huida no se hallaría  siquiera a sí misma ¿Cómo volver a juntar los pedazos?

I

¿Alguien puede tomarse en serio la creación de un mundo propio? ¿Alguien puede creerse la creación de un mundo interior? ¿Alguien puede considerarse serio cebando un mate a las diez y treinta de la mañana, un domingo? Que no es un domingo cualquiera, aunque la precisión de la fecha, ese alguien, no la tenga exacta, así como la hora, ni al meridiano ni a ti. A quien menos se puede tomar en serio es a éste, último alguien, que viene a ser algo así como un mundo exterior, impropio, creador.
Más o menos por la época que retomó el gusto por el mate se dio cuenta que estaba enamorada. Solo faltaba saber de quién. La última sustitución había implicado tanta energía que sólo pensarlo la hacía trepidar de pies a cabeza, sin parar. El enamoramiento la llevaba a recorrer otra vez el parque, la azotea y el corredor de la pensión en un estado de cataplexia que conocía como el cuerpo separado funcionalmente del cerebro. Y así también funcionaba la escritura. La mano sostenía la estilográfica sobre las rayas horizontales nada más que por el empuje ¿Y de dónde venía el empuje de la vida, la economía, el enamoramiento, la escritura? El goce de la repetición según Freud y otros más. Ahora podía concluir una primera confusión en que el deseo por el otro sustituyera al deseo por el saber y que tal vez podría con aprendizaje y empeño invertirse en un deseo de sí misma.

II

Un silencio propicio para solo pensar ¿en qué? Llena el vacío con una y otra lectura como si el saber se hallase en esos otros silencios pensados.
Si Cervantes pudo hacer una escritura de la buena y mala ventura la necesidad  de  referirse a la recta final del camino, al declive o a la desaparición la encontraba más que dispuesta. Sin duda influenciada por los últimos años dedicados a la filosofía con un ser meditabundo, tétrico, catastrófico, siempre planteando el fin del sujeto. Cual Dante cruzó el Aqueronte donde la difuminación del ser había tenido lugar.
Ahora retomaba la tarea. Lavando los platos imaginaba como el mozo lavaplatos imagina. Hay que tener en cuenta que el hacedor, en la múltiple tarea no piensa. Puede, si quiere, concentrarse en la tarea presente y pensar la siguiente  o en una serie de tareas pero es un pensamiento, por decirlo rápido, corto, de realización instantánea como un plato al alcance de la mano para enjuagarlo.
Una suerte de pensamiento escrito no ayuda a la tarea. Es una necesidad a cubrir, como la manta al durmiente. Este no va a dejar de soñar pero parece necesario abrigarle.
Hoy, sin dios ni espíritu alguno rondando qué motivación habría para la ascensión al cielo. Ah y  éste tampoco. Sin cielo aparente más allá de una economía inaccesible para un mozo lavaplatos ¿qué imaginar? ¿En qué pensar?
Dios se volvió múltiple y pagano difuminándose en cada objeto junto a la fragmentación del ser. Con el abandono de los dioses hogareños se pasó al realce de los objetos en sí mismos como acompañantes del ser, su apuntalado, como la manta al durmiente. Rotos los contornos del sujeto, no por ello libre sino sujetado a la multiplicidad de objetos.
No te pierdas sonó en medio de la nada pero ¿cómo encontrarse en la fragmentación actual?
Equivale un hacer continuo a un pensar continuo. Ambos siquiera logran alejar la avidez por lo inaccesible del ser en sí mismo. Y si ese conocimiento implica aceptar un vacío, el sin sentido, por qué prosigue el pensamiento.
Cómo explicarse que si alguna vez hubo la posibilidad de pensar libremente, este albedrío, aparente, fue retirado pacientemente a través de la entrega a la tarea.
El lavaplatos sigue indolente enjuagando la copa, el vaso, los cubiertos y platos.
¿Y dónde quedó el albedrío? Quién sabe puede ser libre. Ese conocimiento del saber ejerce la libertad en la transmisión o la represión.
No es necesaria la imagen de seres que viven en cuevas sin barrer para saber lo que es no ser. Basta una mirada alrededor y la ciudad pulula en la falta de ser.
En ocasiones, el encierro da oportunidad de creer, pensar, tapar como la manta al durmiente.
El mozo lavaplatos puede parar para el cambio de turno pero la tarea prosigue.
Es la continuidad, cinta de Moebius, infinita, interior-exterior, siempre alrededor de la tarea, pensamiento, formar al ser. En una lógica consecuente, siento hambre procuro comida, estoy sucio me baño, quiero ser pienso. Satisfecho el ego de pensar da lugar prontamente a la asunción de la transmisión. De suerte que el entrenamiento, vaciamiento en el hacer y pensar, da lugar a un idiota, loco por el acontecer. Así una máquina corre hacia la otra como un plato sigue al otro bajo la canilla.
Y el vórtice invertido la expele desnuda, en una suerte de masa nerviosa, comienzo de la vuelta en sí misma.
III

Pensó en él, siempre pensaba en él, se había vuelto cotidiano como inspirar, hábito como usar la jarra más grande para el desayuno. Porque la persona es incorporada al pensamiento como otro objeto. No hay diferencia.
Quizá, para no sentirse mal, podía equiparar a pensar en él como pensar en una idea. Así quedaría. En lugar de una idea de sí misma una idea de él.
Pero entonces, pensó, no estaba siendo egosintónica. Quizá la separación fuese necesaria como anunciara él y aunque no supiera a qué se refería.
Tragar, tragar la bebida caliente dejando al esófago ardiendo le traía un estado conocido de buche lleno.
Y la escritura es como el objeto, como la idea, como él, como sí misma. Ahí están para variarse, congratularse, recordarse, tomarse entre sí a modo de uno solo, una construcción, una estructura ingobernable. Domada a la fuerza del uso.
Egosintónica, recordó la palabra que repetía como un mantra cada día para centrar el eje piramidal desde las posaderas hasta el cuello.
El mundo inventado es un mundo donde el silencio no es posible. Donde las cosas son descubiertas poniéndole un nombre y los pensamientos sobre ellas también se nombran. Y quien no sabe el nombre de las ideas es un anónimo.
La tristeza presente no es por este mundo sino por la certeza de otros mundos cuyo avistamiento había tenido recorriendo calles y plazas en una lectura de la simbología de las cosas tal vez secreta. Después no creyó más que las cosas hablaran aunque tuviesen nombre, no creyó más que los sentimientos abarcasen todo lo conocido y dudó del nombre dado a las ideas.
Entonces marcó el primer día de limpieza, higiene mental, se dijo. Y se preguntó si constituiría parte de la saga de historias sobre el yo. Aunque olvidado, fragmentado, permanecían las huellas, marcas indelebles por no poder rechazarlas ni dejar de invocarlas.
Y un día cualquiera viajó, caminando cerca de su casa. Vivir en Tres Cruces tiene sus ventajas. Ese día recorrió carteles, cultivos hidropónicos, club social, veredas empapeladas, plaza de la bandera, escultura con portal. Fue un trajinar acompañada y sola. Sin recordar, el orden de las salidas correspondieron a alguna marca horaria sin sentido especial.

IV

¿Por qué me enamoro de tipos vacíos? pensó ella.
Entonces se le presentó cada infinito domingo repetido porque había perdido la memoria. Cada vez le costaba más repasar el día anterior, el fin de semana anterior, para qué si eran iguales. Así es la eternidad una constante repetición de ritos autónomos, sin sentido de ser, solo estar sumergida en la realidad cotidiana. Y se dio cuenta que para estar no es necesaria la memoria sino que alcanzaba con hacer listas, ordenar cosas, tirar la basura diariamente y escribir algo que ocurriese interesante.
Los muertos hablan. Desde el interior profundo producen un llamado avisando que están bien, que están disfrutando, que no saben cómo afrontar la muerte.
Demasiado orgullo para llamar, demasiado orgullo para acudir, demasiado orgullo hasta rechinar los dientes en una continua frustración esperando terminar el día y volver a la seguridad debajo de las sábanas donde el sueño desordenado acude a llenar una vida vacía.
Aunque tenga un pensamiento propio, cree que es de él. Detenida en la infinita expansión de una taza de té. Elimina uno a uno los sonidos hasta llegar al zumbido interno, impenetrable cortina.
No hay solución de continuidad cuando los límites han sido rebasados. Sin embargo, ella insiste. No se conforma ante el posible ninguneo.
Y sintió el miedo, estar sola frente a él.

V

Tiempo suspendido en un canto, el ulular del fin puede ensancharse en el canto de la paloma y en el de las sirenas; procurando llegar más rápido, más rápido a donde ocurre otra vez, otra vez el accidente en serie. Un accidente debiera ocurrir cada tanto ¿Qué indica este continuo irresoluto?
Comienzo equivale a despertar. Estado único.
¿Quién tiene tiempo para leer un libro? ¿Y para escribirlo?
Más o menos en la época que dejó de escuchar noticias, de saber el estado actual de las cosas fue que empezó a escribir. Al principio cualquier motivo la motivaba. Porque temas, lo que se dice tema, no tenía. Se le habían acabado junto con las ganas de escuchar noticias. Tampoco tenía un intercambio con otro u otra que motivase algún conocimiento donde explayarse.
Siendo así comenzó a preguntarse qué principio tenía lugar, aquello de no querer saber ni atreverse a escuchar el acontecer diario del mundo. Quizá fuese un síntoma de alguna enfermedad mental o un sencillo desacostumbramiento iniciado, no recordaba bien, hacía cosa de cinco años atrás.
Había sido cuando llegó al promedio de la vida en que se planteó: algo más debe haber por detrás de la parafernalia que nos quieren vender.
Sí, ahí había comenzado el peregrinaje. No a la meca ni detrás del mesías. Pero si en busca de la voz cantante, del que sabe. Algo así, recordaba de a poco, había intuido en el programa P.P. Y ella, no dudó, hacia el dueño del discurso enfiló sus pasos.
Sin que la paranoia la abandonase. Alguien más nos escucha, nos sigue, nos roba el decir. Hasta llegar a un fuera de lugar tan patético que la paranoia prosiguió en la creencia de ser grabada y tolerada como objeto de experiencia. Cuan necesaria fue la constancia en esa etapa. Solo escuchar, recibir la palabra.
VI

Una vez tomado el desayuno se dio cuenta, es química.
En tan solo una hora y media más podría ser libre ¿para qué? Los síntomas de la depresión la invadían: frustración, emocionarse por cualquier cosa, mal humor, malestar consigo misma, volcado hacia los demás. Creía que algo la ponía así. Que el otro algo tenía que ver en su estado alterado. Cuando finalmente se dio cuenta, es la química, sorbiendo el último trago de café.
En una hora estaré libre, escribió en el parte diario, una constancia para sí misma, no fuera a perderse en el malestar.
El deseo de dibujar siguiendo los contornos impresos o continuar las líneas insinuadas en el papel le indico el comienzo. Un estar fijo, una posición calma venía a darle la idea exacta de como seguiría su vida.
Encierro, incapaz de apertura mental ante el medio, que sin serle hostil, su propio hándicap la llevaba a sucumbir ante él.
Y no pudo hacer a un lado la concordancia medio-miedo.
Imagínate una tipa así que no posea ningún pensamiento para seguir un hilo. Todo lo contrario a una compositora de música que siempre está tarareando. Siguiendo la hilera del pentagrama en su cabeza sin sentir el vacío.
Pero cuando la ilación depende de cada vuelco, eh, hecho externo, quedan unos huecos donde ¿qué se siente? Cuando no se piensa en una continuidad sino en una repetición ¿qué puede sentirse?

Sin deseo, ahora o después da lo mismo, concluyó. Y al mismo tiempo lo recordó diciendo: cada día con los mismos síntomas es lo que somos, aprendemos a movernos con ellos. Todo conviviente con la depresión sabe dónde comenzar. Inicia en el hacer, pensó ella.


10.8.15

Disociativa
//sin meca darle luz//ra de zin culla sem//línea le cruza dsm//le zurcí al desman
Necesariamente el síntoma acontece ante lo real entre lo familiar y lo interpretativo.

     Sin recordar cuándo la idea se le plantó, más allá de una ligera sensación al cruzar un puente sobre unos tablones de obra en construcción. Pero cómo creer en la constancia del hecho o habrá sido la lectura de algún cuento de esa época en que le tomo gusto al terror. Aunque desaprobaba la perversión quién puede negarse el gusto por lo tétrico, macabro, prolongación del punto del goce. Parece que a ese real han llegado unos cuantos y así mueren encerrados en el armario. Que decepción y sin embargo la idea la rodeaba, la atraía hacía sí, tiraba de sí y la llevaba a la conclusión, la posibilidad. No sería como la última película en que el suicida recorría todo el argumento con los intentos, volviéndolo poco creíble. No, ella podría llegar al final.
     Él en cierta forma la había advertido. Su comportamiento irrestricto,  nada errático,siempre poniendo los puntos sobre las íes y las pausas entre cita y cita, respetándo a rajatabla sus noes. Ni una llamada fuera de lugar ni un encuentro furtivo. Dejaba que ella tomase el tiempo necesario para decidir qué hacer a la siguiente cita. Un gusto de hombre mirasele por donde se le mirase. Y cayó redondita, a lo largo, de pies a cabeza, en esa tertulia de dos veces a la semana con salida incluida cada mes. Qué iba a pensar ella que el ritmo lo estaba imponiendo él, si ella era libre de elegir.
     El comienzo del otoño es la época propicia. El depredador busca alimento para pasar el invierno. La víctima lo eligirá entre los más indefensos. Hembras y crías son de un sabor y terneza particular. No es lo que piense, así es como relata el observador. Ahí está asomando bajo el ábside del monte sus finas cornamentas, el nerviosismo y el olfato aumentan la concentración del depredador.
     Quizá la idea fue tomando forma cuando él comentó el viaje a las pozas de baño caliente donde se habían amado por vez primera, contado por él pues ella nada recordaba. O la vez que reclamando ella un poco de atención y lamentando en voz alta la falta de descendencia, él le reprochó los abortos ¿Cuándo fue aquello? se preguntaba ella.
     Y ante la avidez de ella queriendo un abrazo al otro día de la relación para prolongar la intimidad, de lo que tampoco se acordaba, él exclamó con epítetos como: insaciable, demandante, enferma mental.
     O cuando al salir de la consulta con el ánimo arrastrándolo por el diagnóstico: más de una personalidad; por eso ella no recordaba nada. Él padecía el síndrome de personalidad múltiple que lo hacía vivir otras vidas paralelas y por eso a ella la confundía con su menos querida. Siendo que ella era la única que permanecía fiel a sus designios. Si no tengo hijos es porque otra los tuvo en mi lugar. Ahora quizá sería mejor ni verlo.
     Estos días no noto mejoría. Sino una repetición, son las mismas imágenes, las mismas frases, los mismos chistes que dejan un gusto a desabrido. Ahora recién me doy cuenta que nunca profundizaremos, he estado veinte años atada a una máscara. Los recuerdos vividos a través de su relato no son míos ni puedo retener recuerdo alguno que nos una en alguna forma. Todos estamos en el infierno pero si yo dejo de creer entonces caería al infierno de la desesperanza. Necesito creer y no importa en qué. Hace rato andamos a la intemperie. Los de adentro están condenados. Los de fuera somos como el niño que juega por primera vez con fuego y aún no se quema. Entonces repite el acercamiento, pone el dedo en la llama y como el umbral del dolor del que no ha sufrido la experiencia es alto, mantiene el dedo sobre la llama más tiempo que cualquiera  quemado y condenado. Seducido por la luz, el color, lo prohibido lleva el índice una y otra vez hasta que el dedo recalentado le provoca un dolor agudo. Entonces retirará la mano pero seguirá absorto mirando la llama. Y cuando la piel sane volverá a intentarlo. Yo creo, yo amo, piensa ella.
     Aquello parecía tirado de los pelos.Tan a contrapelo se sentía. El retumbe de él exigiendo más orden, que la casa lo agobiaba, que el desorden creaba la disociación, fue el colmo. Entonces decidió que anotaría palabras repetidas por él así recordar los momentos vividos con ella: incordio, infamia, inferido, inferente, imposible, inmediato, indeseable, indeleble, impuesto, imposición, impensable, imprimido, intolerable, inconcluso, interpuesto, in extremis, incubo, intransigente, instante, interés, incansable, infinito, interior, intensamente, insistente, inclasificable, infabulación, inmediato, interludio, intermezzo, insalubre, indoloro, inmanente, indiferente, insondable, inmenso, inmerso, ingrata, inflama, inimaginable, inquisición, inquisidora, inflable, influjo, internado, internacional, insustituible, insufrible, in totum, in focus, inintelegible, intolerante, insurgente, ímpetu, inenarrable, in memoriam, inmemorable,inextricable, in situ, inconcluso, incólume, intangible, in grosso, incongruente, in gloria, inratio, impopular, inagotable.
     Tal cual él reclamó ella se expuso a lo real, a lo monstruoso del relato propio. Entonces la soga que él había guardado cuando trasladaron el refrigerador, se le presentó, tras la valija vacía dentro del armario.
     Ella lo confronta con la soga en la mano hasta exasperarlo a tal punto que él confiesa un malestar consigo mismo y una ligera empatía con su idea. Ella propone, entonces, suicidarse juntos para finalizar el sufrimiento de ambos. Ayer fue el día de la cita y ella no espera más.

"El médico encargado de hacerle la autopsia a la señorita Cuzin de Marsella, muerta misteriosamente, concluyó: suicidio por estrangulación." Noticias en tres líneas de Feneón




31.7.15

Figuras decorativas

Lacan, Nieztche - Todo está permitido, nada está permitido.

El que está para morir está muerto.
No tengo límite, pongo límite.
Oh, dios mío, por dónde sigo.
No hay dios soy dios.
No hay diablo soy diablo.
No hay alma soy vacío.
No hay sin sentido hay lógica.

Somos una red neuronal sin frontera posible. Por eso no hay que escribir directo a la máquina, la máquina (cerebro sin sentido) nos dicta. El caos es la vida, corriendo a la orden, es la muerte quieta; parado sin resolución.
.

Recicl[ame(n)]
cerca
lame
ame
ema
lema
cera
clame
reclame
recicle
la
circa
cilce
mal
arme
alma no está, ama no está, amor no está
lira
reme
mera
crie
criar
cleme(n)cia
er
ciclamen
renace
cilc
circle

Sexual
¿Cuándo fue que se perdió en el juego y se convirtió en una gimnasia de rendimiento individual o colectiva?
Poner los trapos a lavar, los trapos al sol. Pero en el juego es posible la sustitución de sus amores, pasiones, aficiones, iones.
La primera vez que fui a pescar. Preparé el aparejo. Van a picar lindo me dije con este plumaje, no habrá pez que resista. Ensarte la carnada. Con el frío no me dí cuenta que iba parte de mi dedo y en el envión caí con el vaivén de la boya mal colgada enganchando mi cuello. Acá estoy entre suicidio o cortá la tanza. Ni sueñen que les cuente la primera vez que salí a  cazar con un escopeta de calibre treinta y seis.

Zizek. Lo prohibido incita al deseo.
El deseo es molesto. Tiende siempre a ir más allá. La ciencia hay que bajarla a lo real y la utopía también.

Pareja - mujer y hombre de veinte años . Ella explica su concepto de amor libre para cada uno de los participantes. En caso de simpatizar, gustar, interesarse en lo intelectual, en una persona se permiten una relación completa. En caso de primar el interés ante la segunda persona entonces se plantearían rever la pareja original o primera.
Lo que veo aquí es la suspensión de la prohibición.

Inversión - inciativa del dominado - Resaltar la riqueza de las relaciones humanas a un dominado.



y sin respiro tal como una corrida. Porque no tengo límite soy el límite. Soy la última frontera no hay defensa posible ante el ciclón.

12.7.15

¿Qué pasa al estar? Real empuje de la vida


¿Por dónde empezar? Nos pintaron pajaritos de colores. Oigo solo una canción, qué/y, queda. Sin memoria ¿cómo saber donde empieza y cómo terminarla? Alguien la cuenta, le dieron lo supo y /o se la contaron,. Pero no hay buena ni mala memoria. O no hay memoria posible de presentar.Y la pintaron de colores. Taparon la imagen en blanco y negro para no ver los grises.Y en multicolor tapando toda posibilidad de saber las tonalidades. Tanto daba porque el negro y blanco despareció.
Entonces, insisto, no traigo memoria que cantar. Ningún recuerdo asoma en este canto vuelto detrás. Sin quererlo he hallado una dactilografía que dice contarla de atrás hacia adelante. Como toda historia, relato se precia de andar de atrás hacia adelante marcando el compás como en una partitura desde el principio al final.
Pero entonces, al tenerla en cuenta, repetiré una melodía, un coro, un ritmo, una fuga y tocatta en medio del gran rimbombam.



Giro neoliberal de lo real y natural en el capital.-
“La falta, nuestra estrella en el bajo cielo jurídico del capitalismo contemporáneo, brilla con su propia luz positiva: desplaza la pena o el castigo a la sanción o a la multa. ¿Porqué enrarecer con ideología, política, filosofía o moral ( la naturaleza del castigo, inconmensurabilidad de medidas como la privación de libertad, épica de la resistencia contra la represión política, etc) aquello que es económicamente puro? ¿por qué introducir un peligroso disturbio simbólico en la tranquila cuadrícula territorial de la comunidad-mercado que convive, traba, intercambia y compite? ¿ por qué no dejar que conviva tranquilo el homo economicus, sin los pliegues neuróticos patológicos del zoon politikón?” Sandino Nuñez, Revista de Ensayo AÑO I - N°6, El otro, el sujeto, la masa. Capital sin capitalismo, pág 41.

ACÁ ESTAMOS Y NO SABEMOS CUÁNTO
Para una buen economía del régimen carcelario, sanatorial, clínico, empresarial, societal distinto un pequeño “peligroso disturbio simbólico”. Me internaron una tarde en la habitación 306. A la mañana recorriendo el angosto pasillo llegue al 300 y una interna mencionó: acá el administrador de todo es Carlos y por aquella puertita pasas a las micronarcosis. Algo me hizo caer hacia un costado logrando la pared sostenerme.


Club social del Banco Hipoticario. Instalación , pinturas de EstramilArt


Un río en una orilla
junta juncos.
Quizá mañana dibujaré
Y en medio de la corriente
una mujer y una niña de sombrero amarillo
pondré a recorrer
así repetiré sin lograrlo ni una vez 
las imágenes de Estramil
dibuja y lucen tan bien
el río azul, los juncos amarillos
el vestido lila, el saco celeste.
vaporosa niña amarilla
influenciada falda inflada
recogiendo flores de loto
nadie tendrá miedo
metido hasta el muslo
en esa agua cristalina
flores blancas y peristilos rojos
mientras un suave verde matizará
matisse los ángulos en palmeras y helechos.


Alter-ego
No hay dos sin tres ¿por qué será?
Que sea “lo que sera”
Es de ilusión y sueños que vivo. Al despertar olvido la canción.
Los lentes caen por tercera vez. Me pregunto cómo será verte otra vez.
Si un paro fue necesario, así tenerte sin verte.
Si tejiendo la vida a parar porque es necesario dejar, dejar, dejar.
Dime si puedes responder ¿cómo es parar? lo que sea, será.
Escribiendo por segunda vez solo pienso en verte otra vez.
Y “lo que sea será”.
Tú quizá no pienses en mí ¿cómo puedes no pensar en mi?
Yo he visto mi mirada en otra mirada.
necesario necesario estío necesito


Bipolaridad. Exaltación. Agresividad. Depresión. Caída.
Sin siquiera darse cuenta.
Amor cuánto te extraño.


Desperté pensando tengo la solución.
Pero olvide cual era el problema con esta canción.
“Lo que sea será”
Yo amo escribir y a tí
te amo por ser mi inspiración
¿qué tal si un día probaras la medicina?
“Lo que sea será”
¿has pensado en experimentar
en probar
en diagnosticar
dejar de pensar
yo no soy normal?
¿hacerte el loquito
y venir a parar acá?
Mírame nada ha suceder
una cura del sueño señuelo
es para cualquiera, o quizá una
quizá cualquiera no puede enfrentar
un corte tan brusco de la vida
hacia afuera y hacia dentro o
¿cómo se llama exterior e interior entre cuatro paredes?


¿Quién manda parar al mundo?
¿Este mundo qué nadie sabe qué es, qué significa,
a dónde llega, con quienes conecta ni menos se comunica?
¿Quisiera saber si para que sea “lo que sea será” tú también
llegarías a desconectar todo vínculo
que ha durado quién sabe cuánto en este mundo?
Lío atado, vida de primavera, nudo desatado
una vez por un miedo dónde
ni tú ni yo tuvimos
nada que ver
Lo que ves esta vez, veráz.